Desde el principio tuve claro que para llevar a cabo mi proceso de reinvención debía también enfrentarme a un desarrollo personal. Por tanto, lo primero fue buscar exactamente en qué iba a consistir dicho proceso.

Lo que descubrí fue que iba a iniciar un procedimiento de transformación en el que adoptaría nuevas ideas o formas de pensamiento. Ésto me iba a permitir generar nuevos comportamientos y actitudes. El resultado iba a ser una mejora en mi calidad de vida.

¡WOW! Sonaba genial.

En esos momentos, yo me encontraba instalada en un estadio de queja permanente, inconformismo y apatía. Pero también se trataba de mi “zona de confort”. Aquí todo me era conocido y mi rutina hacía sentirme segura, con lo cual era difícil abandonarla.

Progresivamente fui consciente de que si quería perseguir mis sueños debía de dejar de hacer las mismas cosas de siempre. Por tanto debía plantearme cosas nuevas que me llevaran a resultados distintos. Tenía que pasar a la acción.

Así que me puse manos a la obra. Empecé a buscar información sobre el Desarrollo Personal. Progresivamente, una cosa me llevó a otra hasta llegar a entender lo que iba a significar realmente el cambio que yo estaba dispuesta a comenzar.

He de decir que se trata de un largo camino que he empezado y que, a día de hoy, todavía continuo. Porque ahora soy realmente consciente de que todavía me queda mucho por aprender y poner en práctica. Aunque lo que sí te puedo contar es que está valiendo la pena y mucho.

De momento ya he conseguido transformar mis sentimientos de queja, inconformismo y apatía. Ahora se han convertido en sentimientos de agradecimiento y de motivación. Siento que soy la que dirige mi vida. He pasado a vivir el aquí y ahora, disfrutar de los pequeños momentos y las cosas más insignificantes e imprevisibles.

He aprendido a introducir hábitos saludables y a eliminar aquellos que no eran beneficiosos para mí. También he conseguido ganar confianza en mí misma con lo cual mi autoestima se ha visto reforzada. Ahora me considero una persona mentalmente más fuerte.

He encontrado este vídeo tan entretenido que explica claramente las consecuencia de salir de tu “zona de confort”. Échale un vistazo y ¡atrévete a soñar!

 

La procrastinación, la peor enemiga en mi proceso de reinvención y de desarrollo personal.

Pero como te he dicho, se trata de un proceso diario y continuo. Desde luego que con muchos altibajos, no te voy a engañar.

Todavía me siento frustrada cuando intento introducir algún hábito nuevo en mi vida y fallo una y otra vez. Mi peor y mayor enemigo la procrastinación. Este demonio disfrazado con piel de cordero que aparece y me convence para aplazar una y otra vez mis planes.

Para poder vencerlo, he probado infinidad de métodos y herramientas que he ido encontrando en las horas que he dedicado a investigar. ¿Y cómo lo hago?

#Plan A

Dividir la tarea que tengo que realizar en pequeñas porciones y cuanto más ganas de procrastinar tengo,  más pequeños hago los pedazos. Así cuando realizo ese fragmento tan pequeño me motivo, mi autoestima sube y mi grado de frustración disminuye o incluso desaparece.

Todos, absolutamente todos los días, me obligo a dar al menos un solo paso que me acerque un poco más a la consecución de mis objetivos o metas.

Y para que lo entiendas te voy a poner un ejemplo práctico, así lo verás mucho más claro.

Me cuesta un mundo ponerme a escribir los artículos y siempre encuentro excusas para evitar ponerme a redactar. El motivo es que me resulta muy difícil expresar lo que siento y quiero decir eligiendo las palabras adecuadas con el tomo correcto.

Se que la única solución para mi problema pasa porque practique y escriba muchos muchos textos, así al final me será mucho más fácil elaborar artículos que te lleguen al “corazón”.

Por lo que cuando tengo que empezar mi redacción me aparecen todos los pretextos que te puedas imaginar para no hacerlo. ¿y qué me he propuesto yo?

Pues, si escribir un artículo entero de más de 1000 palabras me parece un reto titánico, me planteo escribir sólo 200 palabras. Desde luego, esto es mucho más fácil y llevadero.

¿Y cuál es el resultado? Que como ya he empezado y estoy concentrada, las ideas fluyen y acabo escribiendo mucho más de lo que me había propuesto. Resultado: estoy contenta y motivada porque he alcanzado la meta que me había propuesto e incluso he hecho mucho más.

También te cuento que hay días que no hay manera de que me salgan las palabras y termino escribiendo esas 200 palabras o menos. Pero la verdad es que cada vez son menos los días que me ocurre esto.

# Plan B

¿Qué pasa cuando ni tan siquiera la pequeña tarea de 200 palabras me pone en acción? Pues recurro a mi plan B.

Me he comprometido conmigo misma de que no voy a dejar pasar ni un sólo día de dar un paso para conseguir la meta de convertirme en una nueva emprendedora.

Por supuesto para llegar a este firme compromiso, he tenido que trabajar mucho el tema de mis metas y objetivos y la razón más importante por la que he decidido reinventarme.

Así que sí o sí me pongo a la faena y completo mi tarea.

Te confieso que todo este proceso está siendo un tanto largo y bastante trabajoso. Pero aceptar que deseas poner en práctica un cambio de vida en todos los niveles te va a exigir grandes sacrificios, aunque también te aseguro que la satisfacción por los resultados y las recompensas son increíbles.

Para las que os guste las charlas TED, he encontrado esta en la que se trata del tema de la procrastinación de manera divertida pero muy efectiva.

 

No quiero dejarte sin hacer mención a una historia que me está ayudando y motivando en todo este proceso. Se trata de la narración del bambú chino gigante. Por cierto te recomiendo que escuches este podcast de uno de mis referentes, Oscar Feito. Con él aprenderás los “mimbres mentales” (tal y como lo llama él) para lograr tener un negocio online.

 

La Historia del Bambú Chino Gigante

¿Qué tiene que ver esta planta con la motivación y el desarrollo personal?

Pues yo creo que bastante. Verás, no sé si sabías que el bambú chino llega a medir alrededor de 25 metros y que su crecimiento, a diferencia del resto de plantas no es progresivo.

Durante sus primeros 5 años aproximadamente tan sólo puedes ver un pequeño brote. El tema es que el bambú está construyendo su complejo y maravilloso entramado de raíces bajo la tierra. Se trata de raíces que crecen y se expanden tanto horizontal como verticalmente. Así pues, esta planta dispone de un sistema de una sujeción y firmeza extraordinaria.

Pasado este tiempo, ¡booommmm! empieza a crecer hasta alcanzar la altura que te he comentado.

Por tanto, imagina que eres ese bambú. Necesitas construir una base sólida y duradera donde apoyar los cimientos de tu nueva etapa. Así que tienes que entender que al principio, aunque tú no puedas percibir ni resultados ni avances, los hay. Sólo tienes que poner pasión y decisión en lo que haces. Ser persistente y con paciencia y mucho mucho esfuerzo seguro que lo conseguirás.

Yo se que todavía me queda mucho camino por recorrer. Y que en estos momentos todavía estoy construyendo mis soportes para apoyar la nueva estructura de mi vida. Al final significará un cambio muy positivo en todos los aspectos tanto laboral, como profesional y personal.

¡ÁNIMO! ponte manos a la obra. No pares ni un sólo día de tu existencia de organizar y de elaborar tu nuevo plan de vida.

Y puedes empezar ayudando a otras personas a que tomen también conciencia de que pueden cambiar su estilo de vida. Comparte este testimonio con tus contactos, amigos o familiares para que ellos también puedan elegir tomar sus propias riendas. ¡Gracias!

¿Quieres contarme cómo lo haces tú?

¿Hay algo que quieras añadir y que ha sido importante para tí?