Reconozco que la primera vez que oír hablar de Inteligencia Emocional, realmente no sabía su significado exacto por lo que mi curiosidad me llevó a indagar sobre este nuevo concepto para mí.

La conclusión a la que llegué después de mi investigación es que debía ponerme manos a la obra porque había mucho trabajo que hacer si quería desarrollar correctamente esta capacidad para tener éxito en mi camino hacia mi emprendimiento.

¿Quieres saber lo que descubrí y por qué decidí que debía mejorar esta aptitud?

Lo primero que averigue es que la Inteligencia Emocional es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente, de un modo que me facilitara las relaciones con los demás, la consecución de mis metas y objetivos, el manejo de situaciones de estrés y/o la superación de dificultades.

Sabiendo que el camino para mi reinvención para lograr crear mi negocio iba a estar plagado de muchos obstáculos, situaciones agobiantes y personas tóxicas entendí inmediatamente de que debía seguir leyendo. Debía comprender que la forma de desarrollar esta competencia podía contribuir a que el camino fuera más llevadero.

Lo siguiente que me dí cuenta es que mi Inteligencia Emocional hasta ese momento era desastrosa. No estaba haciendo una correcta gestión de mis emociones. Así pues, debía realizar un autoanálisis para desvelar tanto mis puntos fuertes como los débiles emocionales.

El resultado puedo asegurarte que fue desalentador. Debía esforzarme y realizar un arduo trabajo conmigo misma si quería mejorar este aspecto de mi vida. Al fin y al cabo, podía hacerme alcanzar el éxito si lograba optimizar o, peor aún, podía hacerme fracasar.

Algunos hábitos para mejorar tu Inteligencia Emocional

Descubrí que debía modificar y trabajar en  algunos hábitos y conductas para optimizar mis debilidades y potenciar mis fortalezas.

A mi me encanta seguir a Ana Vico del blog befullness.com que trata este tema con muy buenos artículos. Te recomiendo que le eches un vistazo y entenderás por qué.

#1 Pensar antes de actuar.

Me considero una persona emocionalmente impulsiva. Mis sentimientos me llevan loca y normalmente respondo a esas sensaciones sin pensar demasiado. Esto acaba produciéndome ira, tristeza y frustración la mayoría de las veces.

Pues bueno, ahora intento detectar la emoción que se esconde detrás de mi manera de actuar. Además procuro entender el origen de esta emoción para así saber cómo tratarla. Es algo costoso al principio porque exige trabajo y concentración pero los resultados son sorprendentes.

#2 No buscar la perfección.

Me considero una persona bastante perfeccionista. Para mí las cosas tienen que estar bien hechas y me esfuerzo mucho en que el resultado sea impecable. ¿Consecuencia de esta actitud? La llamada “parálisis por análisis”.

Nunca está todo perfecto del todo y por tanto, siempre estás intentando mejorarlo. ¿Qué pasa? Pues que al final nunca terminas de lanzarte y de darle la oportunidad a probarlo.

En este punto, te aseguro que estoy realizando un trabajo enorme por cambiar mi mentalidad. Lo importante es crear una idea con el mínimo viable, lanzarlo y comprobar por dónde tienes que ir mejorando. En definitiva, se trata más de pasar a la acción que intentar que todo esté perfecto. He comprobado que es la única forma de empezar a avanzar hacia mis objetivos (en todos los aspectos de mi vida).

#3 Aprender a expresar correctamente mis emociones y mis pensamientos.

Este es el punto más complicado y costoso para mí. Ufff, soy una persona que se deja llevar muy fácilmente por mis emociones y mis pensamiento. Y muchas veces la pifio. Me cuesta reconocerlas y realizar el trabajo de descubrir que hay detrás de ellas para regularlas y expresarlas en la forma correcta. Así que estoy entrenándome mucho para aprender a escucharlas e identificar cada emoción y su significado.

Para ello he empezado a meditar con la técnica del Mindfulness. He de confesarte que, de momento, he conseguido avanzar en mi propósito.

Meditar me aporta calma y serenidad. Me ayuda a vaciar la mente y ser consciente del momento presente. Poco a poco voy descubriendo todas las bondades de esta práctica que, por cierto, te invito a descubrir.

#4 Ser agradecida.

Otro gran descubrimiento y muy gratificante. Siendo consciente de cada una de las pequeñas cosas que posees o que te suceden o que experimentas puedes llegar a comprender lo afortunada que eres. La única manera que tienes para sentirte dichosa es aprendiendo a dar las gracias por cada una de ellas. Verás lo feliz que te sientes y lo mucho que valoras la vida y sus circunstancias.

Es un hábito muy poderoso que debes practicar diariamente y llena tu vida infinitamente. ¡De verdad! Haz la prueba.

#5 Perseguir la paz interior y la felicidad.

Gestionar correctamente mis emociones me lleva a sentir una paz interior conmigo misma y hace sentirme muy feliz. Me siento genial porque ya no es mi mente la que domina mis emociones. Soy yo la que decide en cada momento lo que quiero sentir y cómo quiero sentirlo.

#6 Aprender a defender mi asertividad de forma apropiada.

Ser asertiva significa saber decir aquello que siento y que quiero comunicar defendiendo mis propios derechos y respetando los derechos de los demás sin dejar de ser yo misma.

En una sociedad como la actual, en la que la gente se preocupa por el que dirán y se nos juzga por lo que decimos, aprender a ser asertiva es una tarea que requiere cierta habilidad y la cual debes trabajar.

Te confieso que es esta destreza me está costando aplicarla correctamente. ¿Por qué? Porque siempre he pecado de ser bastante precipitada en mis comentarios y argumentos. Pero en estos momentos me estoy focalizando en mejorarla día a día.

Es importante que no la descuides si quieres mejorar tu inteligencia emocional. Entiende que las relaciones interpersonales van a ser tu gran aliada en este camino hacia tu reinvención.

#7 Estar preparada para el cambio.

¡Importante! Debes querer y asumir conscientemente tu nuevo cambio y estar preparada para vivir en la incertidumbre. En estos momentos la frase de moda que mejor lo definiría sería “salir de tu zona de confort”.

Se trata de un proceso de mejora continuada en el que estarás dispuesta a modificar tus pensamientos, formas de actuar, creencias, etc. desarrollando la habilidad de estar abierta a todas las nuevas oportunidades que te pueda brindar la vida.

#8 Convertirse en una persona positiva y fuerte.

Considero que adoptar una actitud positiva frente a la vida te ayuda a afrontar todos los imprevistos que te vayan apareciendo con más alegría y sin sentirme una víctima.

Para mi lo más importante y lo que desde hace mucho tiempo estoy aplicando es el siguiente principio: “cuando algo ocurre de una determinada manera (aunque sea la más dramática y dañina posible) es lo mejor que te podía pasar”. Creo que te está preparando para entender y tolerar mejor las siguientes circunstancias. Y hasta ahora me ha funcionado.

La vida me ha dado varios golpes muy duros que me han transformado en una persona mucho más positiva y fuerte. Con el tiempo, considero que mis padecimientos fueron lo mejor que me podía haber pasado para llegar a convertirme en la persona que ahora soy actualmente. Además, te aseguro que me considero una persona muy afortunada.

#9 Vivir el aquí y ahora de forma consciente.

Este hábito lo estoy implantando a través de la práctica de la meditación. Ya te he comentado anteriormente que me he iniciado en este ejercicio porque había leído a grandes bloggers que también la practicaban como parte de sus rutinas con extraordinarios resultados.

Así que me decidí a realizar un curso presencial de Mindfulness durante 6 semanas. El resultado fue increíble. Mi actitud para con la vida ha evolucionado de forma espectacular. Tanto que estoy planteándome acudir a algún retiro de fin de semana o más para descubrir por completo todas las bondades de esta técnica. Quiero implantarla en mi vida cotidiana como un hábito más, como lavarme los dientes o desayunar.

Prometo ir contándote mis experiencias en este ámbito para animarte a que tú también lo integres en tu vida. Ya verás como tu también te puedes beneficiar de sus virtudes.

#10 No centrarse en los errores o fracasos pasados.

Aunque lo haya dejado para el final, no significa que sea lo menos importante, ni mucho menos.

Para mi ha sido una dificultad muy considerable a la que he tenido que enfrentarme. Y la cual me ha generado grandes crisis de miedo, frustración y parálisis.cita henry ford

Odio la palabra fracaso y para poder superar su rechazo, me esforcé en darle la vuelta a este concepto. Prefiero hablar de “forma inexacta de hacer las cosas” (Así lo definía  Henry Ford).

Esta nueva idea elimina las connotaciones negativas y dañinas que para mí tenía dicho concepto.

Y funciona. Ahora cada vez que cada vez que me refiero a todas las cosas que no ha salido bien del pasado, sólo intento enfocarme en ver las enseñanzas que he aprendido para afrontar las nuevas etapas de mi vida con más sabiduría y sobre todo sin miedo.

Como puedes ver, se trata de un camino largo y tediosos. Sólo con paciencia y perseverancia conseguiré edificar los cimientos de mi nueva etapa

Yo me encuentro todavía a medias en este largo recorrido. Así que cuanto antes empieces más pronto experimentarás todos sus beneficios. No esperes más, lánzate a la aventura de desarrollar tu inteligencia emocional y llegarás a convertirte en la persona que realmente quieres ser.

Seguro que tú podrías añadir algo más ¿Qué sería?

¿Quieres contarme tu experiencia?

También me gustaría que me ayudaras a beneficiar a otras personas que necesitan un cambio en su vida y que compartas este artículo con tus círculos para que les ayudemos a llevar a cabo esa transformación que necesitan.